Abel Gari
 
Canta autor - Historiador - Conferenciante - Escritor
Temas: Evocación de una hazaña Gato y Mancha
Personalidad histórica de José Hernández y Martín Fierro
Evolución de la vestimenta campera
      
Gato y Mancha

Dos criollos inmortales: después de tres años y cinco meses de la partida a mediados del mes de abril de 1925 de la estancia El Cardal de Ayacucho, arribaron a Nueva York USA el 22 de Setiembre de 1928, el Gato y Mancha.

Los famosos criollos fueron conducidos a través de 21.500 kms, por Aime Ffelix
Tschiffely, suizo alemán de 32 años de edad al terminar el viaje.

Este raid esta considerado históricamente el mayor e importante a nivel mundial, realizado a lomo de caballo.
Edad de los caballos a la meta, gato 18, mancha 19.
Han pasado 74 años (1928-2002)
Amuletos


PARA ATRAER LA SUERTE
Del dinero que se gana jugando, o del oro que obtiene el "pirquinero" se debe, siempre, guerdar algo:
unos pesitos en el primer caso y unas pepitas en el segundo. Bajo influencias se llega a conservar la suerte porque atrae mayor cantidad de oro y dinero. Son amuletos que nunca fallan y son un amuleto para el porvenir (PRIETO).

LAS PUAS DEL TERO
El tero tiene en el codo de cada ala una aguda púa con la que amenaza a los que se aproximan a su nido, sean animales o personas.
Cuando un enamorado no logra el amor de la que es objeto de su pasión debe proporcionarse un tero vivo y sacarle las púas porque son un excelente amuleto.
En efecto: localizado el lugar donde suele acudir a orinar su pretendida debe clavar las púas, sobre lo mojado, antes de que se enfrie, cuidandose de que nadie lo vea.
Al tercer dia vera que se le mira sin mayores recelos y al noveno que sus deseos se llegan a cumplir.

OTRO AMULETO
Si un viajero pasando por delante de un zorrino cuando este golpea sus manitas le arroja un pañuelo, al recogerlo a la vuelta le servira como amuleto de buena suerte (PRIETO)

HUESITO DE VIRTUD
Es un huesito que tiene el león en la paleta. Si se coloca en la presilla del lazo, se acierta siempre en la anlazada aunque sea de noche de cualquier animal o bulto.
Consultado el caso con un paisano este afirmó que era cierto, pero advirtiendo que el que poseyera ese huesito adquiria el habito de salir de noche y robar, como el león debido a la influencia mágica del amuleto.

BIBLIOGRAFIA
EL TRONCO DE ORO - FOLCLORE DE NEUQUEN
DR. GREGORIO ALVAREZ

Pasajes del trabajo editado e impreso el día 2 de julio de 1999


Título: "del chiripá al pantalón y algo más…"

Prólogo: Cuatro expectantes palabras

Quienes integramos el movimiento tradicionalista - hombre y mujeres- hemos llegado a él por las angostas sendas que nacen en las distintas disciplinas; quiero decir: algunos nos iniciamos en las danzas, otros en la afición a ensillar, aquellos en el canto y la guitarra, y así están quienes lo hicieron desde las artesanías en sogas, en platería, en las artes plásticas, con el recitado, borroneando versos, pergeñando cuentos, recopilando episodios lugareños, afirmándosele a un chúcaro, y muchas otras opciones. Están aquellos que han quedado limitados a "su" disciplina, como también los que con ansias de aprender cada vez más sobre el cómo y el por qué de la cultura terruñera, han ido sumando a "su" senda, el tránsito por las sendas de disciplinas vecinas.
Hay aspectos que se encuentran cubiertos o al amparo de buenos estudios a los que se puede recurrir con deseos de aprender y desasnarse; pero han otros que esperan el o los espíritus inquietos que se aboquen a la tarea de recopilación, aclarar confusiones y desentrañar dudas.
Dentro de esos rumbos se encuentra la historia de la pintura costumbrista, de los diversos tipos de carruajes en la vida rural, y entre otros, el atinente a las distintas indumentarias que cubrieron y definieron a los hombres que ayudaron a construir una identidad propia, desde la del cotidiano laboreo hasta aquella que vulgarmente se conoce como"la de dominguear".
Y si bien en este rubro existen obras como"Pilchas Criollas" de Assuncao, "Las Pilchas Gauchas" de Inchauspe, "La indumentaria en las Danzas Tradicionales Argentinas" de Pietro de Torrás; apuntes diversos en obras como tales, como por ejemplo"De mi pago y de mi Tiempo" de Althaparro, y cantidad de artículos dispersos en diarios y revistas, de Federico Oberti y Justo P. Saenz ( h) - por nombrar sólo dos notables-, para los curiosos dispuestos a incrementar conocimientos sobre el particular, lo citado aporta, sí, pero no cubre todas las expectativas.
Y éstas han comenzado a alertarse, desde el momento mismo (hace ya un par de años), en que nos enteramos que por Ayacucho, Abel Gari, se encontraba abocado a abordar con intensidad dicho tema.
Nos ha hablado su autor de la amplitud desplegada en esas páginas, la que de por sí queda apuntada desde el mismo título: "Del chiripá al pantalón…", lo que desde ya nos plantea un período más que centenario.
Ha hurgado Gari en las obras que son de dominio público (como algunas de las citadas), y así también en otras de no tan fácil acceso para el común de los lectores; ha manejado documentación original, como por ejemplo expedientes policiales bonaerense de los años 1880 a 1890; ha escrutado con atención y hasta con lupa, viejas fotos, muchas de las cuales suelen a veces pasar desapercibidas para el ojo no avisado (poco "avispado"diría algún paisano).
Al material compilado sobre cada pilcha o indumento, con criterio demostrativo y ejemplificado, Gari ha adosado ilustración, recurriendo para ello a obras que van desde los pinceles de Pueyrredon y D'Hastrel, pasando por Florencio Molina Campos y su primo Jorge Daniel Campos, hasta las ilustraciones especialmente realizadas por Ovidio Zorraindo y Marcelo Strianese.
Siendo que hablamos de indumentarias, ropas o "pilchas" como comúnmente suele definirse al tema, no nos queda duda- paradójicamente- que ¡hay mucha tela para cortar!
Ante la amplitud y complejidad del tema, no le exigimos a su autor una obra puntualmente acabada que borre o aclare absolutamente todas las dudas; le pedimos así, una obra que nos permita referenciar con relativa facilidad, los datos que nos aclaren o refresquen determinados por qué. Un decir, si se necesita saber cómo y cuándo fue el origen de la "alpargata", encontrar en las páginas del libro una respuesta concreta. Y en verdad deseamos que así resulten las consultas a "Del chiripá al pantalón y algo más…"
Digamos de su autor, Abel Israel Gari (tal su nombre completo), que no es nativo de Ayacucho, y según propia definición: "un defensor e investigador de nuestras raíces, quizás porque las mías están allí mismo donde sucumbieron los últimos boroganos".
Es larga su militancia de cantor, esa que lo llevó a transitar por las huellas que marcan el rumbo hacia renombrados festivales del país.
Y a esos inicios cantores suma con el paso de los años el afán de investigador, volcándose de a poco hacia los espectáculos didácticos, como por ejemplo "Historiando al Martín Fierro"- Personalidad histórica de José Hernández, al que no sólo llevó a las salas teatrales, sino que con tino, mostró en las escuelas.
Gari pasa de la composición poética- aspecto literario donde primero incursionó-, hacia la prosa de investigación con un trabajo que íntimamente deseamos, cubra con las expectativas de ampliar el horizonte del saber y conocer, ese al que atentos avizoramos los que tememos de la contemporánea "globalización", la "fabricación de hombres en serie" desde la ropa hasta el pensamiento, por eso que no está de más conocer de nosotros mismos a través de indumentarias que han jalonado etapas y hecho historia, de época en época, o como bien dice el título: "Del chiripá al pantalón y algo más…".


                                                               Ciudad de La Plata, 29 de marzo de 1999

                                                               Carlos Raúl Risso


ORÍGENES

Desde el tiempo de la hoja de parra, el mundo se ha vestido y desvestido.
El hombre, ser racional, necesitó y necesita de un abrigo para cubrir su desprotegida piel que a diferencia de los animales carece de abrigo natural, pelo, lana o caparazón.
Este mismo hombre, desde los primeros tiempos de la humanidad se ha valido de su ingenio al utilizar el abrigo de los no -racionales para fabricar su vestimenta, a tal punto que se llegan a realizar actos no humanitarios cometiendo verdaderas exterminaciones en especies para tal fin.
Al ser estos métodos historia conocida, dejémoslo como parte de la historia de la vestimenta humana, lamentable por cierto en lo que se refiere a la matanza sin lógica, solamente impulsado por una razón comercial.
Vamos a entrar discretamente a bucear en esto que siempre me ha apasionado, las pinchas en nuestro país, tratando de no caer en la descalificación ni el egoísmo ignorando a verdaderos estudiosos en la materia, los cuales citare en su momento.
Tomare como referencia los cambios que se producen a partir de la Revolución de mayo de 1810, fecha significativa en la conciencia nacional, verdadera revolución social con claros y puntuales giros en nuestra cultura popular, interprétese en este caso cultura de la vestimenta.
Aquella época, fines del siglo XVIII, todo el XIX y sumado al finalizar el XX, es el transcurrir de más de dos centurias de profundos liberalismos de un pueblo con deseos de libertad e identidad.
La llegada de distintas corrientes europeas a partir de la tercera década del siglo XIX, trae novedades renovadoras en la vestimenta, telas, colores y cortes con influencias españolas, árabes e italianas, y luego serian los ingleses, franceses y americanos, todos ellos contribuyendo a la formación de la vestimenta popular en nuestro país.
Es de observar la diversidad de mezclas en las prendas que visten a nuestros paisanos, las cuales entraron como cuña en la propia estructura del habitante de las nacientes poblaciones, pilchas que ha partir de aquellos tiempos pasan a ser parte del verdadero vestuario campero; notamos cotidianamente que no ha cesado aquellas influencias foráneas.
Distintos viajeros de países europeos visitaron nuestro país desde fines del siglo XVIII, observando y dejando escritos donde marcaban el uso de la vestimenta en nuestro suelo comparándola en igualdad o parecidos con los habitantes de países limítrofes como Paraguay, Brasil y Uruguay.
Todo esto tiene su explicación puesto que en las corrientes renovadoras sabemos muy bien, entraron por el norte argentino en gran parte traída de la mano por los grupos evangelizadores de las misiones jesuíticas, franciscanas y salesianas.
En la provincia de Buenos Aires las encontramos en la actual ciudad de Mar del Plata ( Laguna de los Padres), Pagos de la Magdalena, Sierras de la Ventana, Baradero, Lujan, San Antonio de Areco, Tandil, Lobería y en algunos otros pueblos del sur argentino, como en Tierra del Fuego.
Estas misiones aparte de cumplir con la formación espiritual de los naturales debieron cumplir con el cuidado moral, como organizarlos en la vida colectiva, artística e intelectualmente, incluso proporcionarles herramientas de trabajo que vinieron a suplantar los primitivos métodos usados por siglos de una cultura todavía no conocida, pero que sin lugar a dudas fue tan rica como importantísima.
En toda esta contribución evangelizante, tenemos que prestar especial atención a las prendas de vestir que pudieron introducir los religiosos, específicamente al uso del chiripá, que es nuestro objetivo. Esta prenda aparece según estudios bien fundados a fines del siglo XVII, y estaría en vigencia según mi observación hasta fines del año 1899, esto se debe entender como del vestir diario en las poblaciones de nuestra republica.
A esta prenda debemos calificarla como de uso netamente popular de las clases más necesitadas, es una prenda que se toma no cómoda puesto que no lo era, sino por lo accesible, conveniente y económica, mi definición es ésta: prenda útil y necesaria, no de lujo.
¡Qué pretensión la mía! De querer clarificar y ordenar en algo, lo que tiene que ver con el uso del chiripá, pantalón y bombacha, lo que comienza aproximadamente tres centurias atrás, y cuando ya estamos pisando los últimos escalones de este siglo XX; quizás cuando la indiferencia sobre estos temas haya avanzado lo suficiente dando la espalda a lo que tiene que ver en parte con nuestros orígenes.
La intención está fundamentada humildemente en la curiosidad de que a través del transcurso de ya cuarenta años de ver y escuchar distintas muestras basadas en la vida de nuestro hombre de campo, las cuales se divulgan con toda buena intención, ya puestas en escena en peñas o academias de danzas, posiblemente no bien informadas, por quienes tienen el deber de hacerlo debidamente documentados, incurriendo en errores, léase por estudiosos, historiadores, profesores y todos aquellos que se dedican a la ciencias del folclore. Mi posición es ésta, nunca existió n tiempo terminante, "cuadrado", referente al uso en la vestimenta del gaucho o paisano argentino.
Lo que muchos pueden marcar como que de tal año a tal año se usaron determinadas prendas no es lo correcto, hubo un tiempo de chiripá exclusivamente hasta los últimos años del siglo XVIII, cuando hacen su aparición en el uso popular algunas otras prendas complementarias, calzón, calzoncillo, bombacha o pantalón, hecho que se produce años después cuando pasa a ser prenda del paisano, en esta época se usaron simultáneamente entremezclándose. Si, existió tiempo distinto de aparición de cada una de ellas, muy claro es que fue un tiempo de fusión donde se hermanaron con otras como medias y calzados, o sea botas de distinto tipo y luego la alpargata, (esta palabra tiene origen en el vocabulario beduino, aunque según dice Fernando o. Assuncao en "Pilchas Criollas" página 257 que etimológicamente alpargata está relacionada con el vocablo español abarca). Según el diccionario castellano abarca es calzado del cuero duro que cubre la planta del pie, dedos en su mayor parte, y se asegura con cuerdas y correa sobre el empeine y el tobillo. En Asturias y en Brasil, la abarca se llama coriza.
Recordemos la denominación musulmana sobre España durante ocho siglos (años 711 al 1491), larga etapa donde se produce la amalgama de dos culturas, cada una de ellas contribuyendo con mucho de lo que hoy se cree es netamente de origen nacional.
Esto que marco con insistencia basado en documentación e imaginación en el tiempo y la distancia, lo hago con la mejor intención de ampliar los conocimientos en profesores de danzas, jurados de certámenes y de todos aquellos que gusten de nuestras tradiciones.

LOS POETAS Y LAS PILCHAS

De
EL RETRATO (Francisco "Pancho" Gandola)

Y le sigue un tirador/ bien cubierto de chirolas/ de oro de rastra y tres bolas/ con un retorcido flor/ un chiripá superior/ negro de fino merino/ y de un blanco alabastrino/ se alcanza a ver la bombacha/ y en una mano la guacha/ con un trabajo divino.

De
A UN CRIOLLO VIEJO (Carlos Risso)

Chiripá bayo listao/ y un saquito corralera/ su indumentaria campera/ con resabios del pasao/. Un sombrero requintao/ sujetaba su melena/; una daga de las güenas/ le 'hacia cruz en la cintura/; botas negras, caña dura/ y la mirada serena.

De
TRAJE GAUCHO (Gualberto Márquez "CHARRUA")

El chiripá de merino/ que fantástico negrea/ también ondula y flamea/ como un emblema argentino/ es retazo campesino/a las noches arrancado/ cuando el pampero enojado/ rompe un negro nubarrón/ al desprenderse un jirón/ sale el chiripá cortado.