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Título: "del chiripá al pantalón y algo más
"
Prólogo: Cuatro
expectantes palabras
Quienes
integramos el movimiento tradicionalista - hombre y mujeres- hemos llegado
a él por las angostas sendas que nacen en las distintas disciplinas;
quiero decir: algunos nos iniciamos en las danzas, otros en la afición
a ensillar, aquellos en el canto y la guitarra, y así están
quienes lo hicieron desde las artesanías en sogas, en platería,
en las artes plásticas, con el recitado, borroneando versos,
pergeñando cuentos, recopilando episodios lugareños, afirmándosele
a un chúcaro, y muchas otras opciones. Están aquellos
que han quedado limitados a "su" disciplina, como también
los que con ansias de aprender cada vez más sobre el cómo
y el por qué de la cultura terruñera, han ido sumando
a "su" senda, el tránsito por las sendas de disciplinas
vecinas.
Hay aspectos que se encuentran cubiertos o al amparo de buenos estudios
a los que se puede recurrir con deseos de aprender y desasnarse; pero
han otros que esperan el o los espíritus inquietos que se aboquen
a la tarea de recopilación, aclarar confusiones y desentrañar
dudas.
Dentro de esos rumbos se encuentra la historia de la pintura costumbrista,
de los diversos tipos de carruajes en la vida rural, y entre otros,
el atinente a las distintas indumentarias que cubrieron y definieron
a los hombres que ayudaron a construir una identidad propia, desde la
del cotidiano laboreo hasta aquella que vulgarmente se conoce como"la
de dominguear".
Y si bien en este rubro existen obras como"Pilchas Criollas"
de Assuncao, "Las Pilchas Gauchas" de Inchauspe, "La
indumentaria en las Danzas Tradicionales Argentinas" de Pietro
de Torrás; apuntes diversos en obras como tales, como por ejemplo"De
mi pago y de mi Tiempo" de Althaparro, y cantidad de artículos
dispersos en diarios y revistas, de Federico Oberti y Justo P. Saenz
( h) - por nombrar sólo dos notables-, para los curiosos dispuestos
a incrementar conocimientos sobre el particular, lo citado aporta, sí,
pero no cubre todas las expectativas.
Y éstas han comenzado a alertarse, desde el momento mismo (hace
ya un par de años), en que nos enteramos que por Ayacucho, Abel
Gari, se encontraba abocado a abordar con intensidad dicho tema.
Nos ha hablado su autor de la amplitud desplegada en esas páginas,
la que de por sí queda apuntada desde el mismo título:
"Del chiripá al pantalón
", lo que desde
ya nos plantea un período más que centenario.
Ha hurgado Gari en las obras que son de dominio público (como
algunas de las citadas), y así también en otras de no
tan fácil acceso para el común de los lectores; ha manejado
documentación original, como por ejemplo expedientes policiales
bonaerense de los años 1880 a 1890; ha escrutado con atención
y hasta con lupa, viejas fotos, muchas de las cuales suelen a veces
pasar desapercibidas para el ojo no avisado (poco "avispado"diría
algún paisano).
Al material compilado sobre cada pilcha o indumento, con criterio demostrativo
y ejemplificado, Gari ha adosado ilustración, recurriendo para
ello a obras que van desde los pinceles de Pueyrredon y D'Hastrel, pasando
por Florencio Molina Campos y su primo Jorge Daniel Campos, hasta las
ilustraciones especialmente realizadas por Ovidio Zorraindo y Marcelo
Strianese.
Siendo que hablamos de indumentarias, ropas o "pilchas" como
comúnmente suele definirse al tema, no nos queda duda- paradójicamente-
que ¡hay mucha tela para cortar!
Ante la amplitud y complejidad del tema, no le exigimos a su autor una
obra puntualmente acabada que borre o aclare absolutamente todas las
dudas; le pedimos así, una obra que nos permita referenciar con
relativa facilidad, los datos que nos aclaren o refresquen determinados
por qué. Un decir, si se necesita saber cómo y cuándo
fue el origen de la "alpargata", encontrar en las páginas
del libro una respuesta concreta. Y en verdad deseamos que así
resulten las consultas a "Del chiripá al pantalón
y algo más
"
Digamos de su autor, Abel Israel Gari (tal su nombre completo), que
no es nativo de Ayacucho, y según propia definición: "un
defensor e investigador de nuestras raíces, quizás porque
las mías están allí mismo donde sucumbieron los
últimos boroganos".
Es larga su militancia de cantor, esa que lo llevó a transitar
por las huellas que marcan el rumbo hacia renombrados festivales del
país.
Y a esos inicios cantores suma con el paso de los años el afán
de investigador, volcándose de a poco hacia los espectáculos
didácticos, como por ejemplo "Historiando al Martín
Fierro"- Personalidad histórica de José Hernández,
al que no sólo llevó a las salas teatrales, sino que con
tino, mostró en las escuelas.
Gari pasa de la composición poética- aspecto literario
donde primero incursionó-, hacia la prosa de investigación
con un trabajo que íntimamente deseamos, cubra con las expectativas
de ampliar el horizonte del saber y conocer, ese al que atentos avizoramos
los que tememos de la contemporánea "globalización",
la "fabricación de hombres en serie" desde la ropa
hasta el pensamiento, por eso que no está de más conocer
de nosotros mismos a través de indumentarias que han jalonado
etapas y hecho historia, de época en época, o como bien
dice el título: "Del chiripá al pantalón y
algo más
".
Ciudad
de La Plata, 29 de marzo de 1999
Carlos
Raúl Risso
ORÍGENES
Desde
el tiempo de la hoja de parra, el mundo se ha vestido y desvestido.
El hombre, ser racional, necesitó y necesita de un abrigo para
cubrir su desprotegida piel que a diferencia de los animales carece
de abrigo natural, pelo, lana o caparazón.
Este mismo hombre, desde los primeros tiempos de la humanidad se ha
valido de su ingenio al utilizar el abrigo de los no -racionales para
fabricar su vestimenta, a tal punto que se llegan a realizar actos no
humanitarios cometiendo verdaderas exterminaciones en especies para
tal fin.
Al ser estos métodos historia conocida, dejémoslo como
parte de la historia de la vestimenta humana, lamentable por cierto
en lo que se refiere a la matanza sin lógica, solamente impulsado
por una razón comercial.
Vamos a entrar discretamente a bucear en esto que siempre me ha apasionado,
las pinchas en nuestro país, tratando de no caer en la descalificación
ni el egoísmo ignorando a verdaderos estudiosos en la materia,
los cuales citare en su momento.
Tomare como referencia los cambios que se producen a partir de la Revolución
de mayo de 1810, fecha significativa en la conciencia nacional, verdadera
revolución social con claros y puntuales giros en nuestra cultura
popular, interprétese en este caso cultura de la vestimenta.
Aquella época, fines del siglo XVIII, todo el XIX y sumado al
finalizar el XX, es el transcurrir de más de dos centurias de
profundos liberalismos de un pueblo con deseos de libertad e identidad.
La llegada de distintas corrientes europeas a partir de la tercera década
del siglo XIX, trae novedades renovadoras en la vestimenta, telas, colores
y cortes con influencias españolas, árabes e italianas,
y luego serian los ingleses, franceses y americanos, todos ellos contribuyendo
a la formación de la vestimenta popular en nuestro país.
Es de observar la diversidad de mezclas en las prendas que visten a
nuestros paisanos, las cuales entraron como cuña en la propia
estructura del habitante de las nacientes poblaciones, pilchas que ha
partir de aquellos tiempos pasan a ser parte del verdadero vestuario
campero; notamos cotidianamente que no ha cesado aquellas influencias
foráneas.
Distintos viajeros de países europeos visitaron nuestro país
desde fines del siglo XVIII, observando y dejando escritos donde marcaban
el uso de la vestimenta en nuestro suelo comparándola en igualdad
o parecidos con los habitantes de países limítrofes como
Paraguay, Brasil y Uruguay.
Todo esto tiene su explicación puesto que en las corrientes renovadoras
sabemos muy bien, entraron por el norte argentino en gran parte traída
de la mano por los grupos evangelizadores de las misiones jesuíticas,
franciscanas y salesianas.
En la provincia de Buenos Aires las encontramos en la actual ciudad
de Mar del Plata ( Laguna de los Padres), Pagos de la Magdalena, Sierras
de la Ventana, Baradero, Lujan, San Antonio de Areco, Tandil, Lobería
y en algunos otros pueblos del sur argentino, como en Tierra del Fuego.
Estas misiones aparte de cumplir con la formación espiritual
de los naturales debieron cumplir con el cuidado moral, como organizarlos
en la vida colectiva, artística e intelectualmente, incluso proporcionarles
herramientas de trabajo que vinieron a suplantar los primitivos métodos
usados por siglos de una cultura todavía no conocida, pero que
sin lugar a dudas fue tan rica como importantísima.
En toda esta contribución evangelizante, tenemos que prestar
especial atención a las prendas de vestir que pudieron introducir
los religiosos, específicamente al uso del chiripá, que
es nuestro objetivo. Esta prenda aparece según estudios bien
fundados a fines del siglo XVII, y estaría en vigencia según
mi observación hasta fines del año 1899, esto se debe
entender como del vestir diario en las poblaciones de nuestra republica.
A esta prenda debemos calificarla como de uso netamente popular de las
clases más necesitadas, es una prenda que se toma no cómoda
puesto que no lo era, sino por lo accesible, conveniente y económica,
mi definición es ésta: prenda útil y necesaria,
no de lujo.
¡Qué pretensión la mía! De querer clarificar
y ordenar en algo, lo que tiene que ver con el uso del chiripá,
pantalón y bombacha, lo que comienza aproximadamente tres centurias
atrás, y cuando ya estamos pisando los últimos escalones
de este siglo XX; quizás cuando la indiferencia sobre estos temas
haya avanzado lo suficiente dando la espalda a lo que tiene que ver
en parte con nuestros orígenes.
La intención está fundamentada humildemente en la curiosidad
de que a través del transcurso de ya cuarenta años de
ver y escuchar distintas muestras basadas en la vida de nuestro hombre
de campo, las cuales se divulgan con toda buena intención, ya
puestas en escena en peñas o academias de danzas, posiblemente
no bien informadas, por quienes tienen el deber de hacerlo debidamente
documentados, incurriendo en errores, léase por estudiosos, historiadores,
profesores y todos aquellos que se dedican a la ciencias del folclore.
Mi posición es ésta, nunca existió n tiempo terminante,
"cuadrado", referente al uso en la vestimenta del gaucho o
paisano argentino.
Lo que muchos pueden marcar como que de tal año a tal año
se usaron determinadas prendas no es lo correcto, hubo un tiempo de
chiripá exclusivamente hasta los últimos años del
siglo XVIII, cuando hacen su aparición en el uso popular algunas
otras prendas complementarias, calzón, calzoncillo, bombacha
o pantalón, hecho que se produce años después cuando
pasa a ser prenda del paisano, en esta época se usaron simultáneamente
entremezclándose. Si, existió tiempo distinto de aparición
de cada una de ellas, muy claro es que fue un tiempo de fusión
donde se hermanaron con otras como medias y calzados, o sea botas de
distinto tipo y luego la alpargata, (esta palabra tiene origen en el
vocabulario beduino, aunque según dice Fernando o. Assuncao en
"Pilchas Criollas" página 257 que etimológicamente
alpargata está relacionada con el vocablo español abarca).
Según el diccionario castellano abarca es calzado del cuero duro
que cubre la planta del pie, dedos en su mayor parte, y se asegura con
cuerdas y correa sobre el empeine y el tobillo. En Asturias y en Brasil,
la abarca se llama coriza.
Recordemos la denominación musulmana sobre España durante
ocho siglos (años 711 al 1491), larga etapa donde se produce
la amalgama de dos culturas, cada una de ellas contribuyendo con mucho
de lo que hoy se cree es netamente de origen nacional.
Esto que marco con insistencia basado en documentación e imaginación
en el tiempo y la distancia, lo hago con la mejor intención de
ampliar los conocimientos en profesores de danzas, jurados de certámenes
y de todos aquellos que gusten de nuestras tradiciones.
LOS POETAS Y LAS PILCHAS
De
EL RETRATO (Francisco "Pancho" Gandola)
Y le sigue un tirador/ bien cubierto de chirolas/
de oro de rastra y tres bolas/ con un retorcido flor/ un chiripá
superior/ negro de fino merino/ y de un blanco alabastrino/ se alcanza
a ver la bombacha/ y en una mano la guacha/ con un trabajo divino.
De
A UN CRIOLLO VIEJO (Carlos Risso)
Chiripá bayo listao/ y un saquito
corralera/ su indumentaria campera/ con resabios del pasao/. Un sombrero
requintao/ sujetaba su melena/; una daga de las güenas/ le 'hacia
cruz en la cintura/; botas negras, caña dura/ y la mirada serena.
De
TRAJE GAUCHO (Gualberto Márquez "CHARRUA")
El chiripá de merino/ que fantástico
negrea/ también ondula y flamea/ como un emblema argentino/ es
retazo campesino/a las noches arrancado/ cuando el pampero enojado/
rompe un negro nubarrón/ al desprenderse un jirón/ sale
el chiripá cortado.
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